En una ubicación pintoresca, entre dos playas de arena, se encuentra el hotel Aquamarin. Quien busca un ambiente familiar, naturaleza y tranquilidad además de adorar las puestas de sol espectaculares, lo pasará muy bien en Sant Elm, en la costa oeste de Mallorca.
El pequeño castillo medieval situado más allá del hotel ha inspirado al arquitecto del edificio, y el mar cristalino, de color turquesa, le ha dado su nombre. Existen dos playas de suave perfil directamente al lado del hotel. La más pequeña es muy fácil de supervisar y particularmente apta para niños.